El Papa emérito Benedicto XVI admitió que participó en una reunión donde se analizó el caso de un cura abusador en 1980. En cuanto a su anterior negación respecto a haber participado en la cita sobre el caso, se sostuvo que fue "un error en la edición de su declaración".
El secretario privado y arzobispo Georg Gänswein dijo a través de un comunicado por medio de la Agencia Católica de Noticias que este error "no se había cometido con malas intenciones".
Se espera que el exlíder de la iglesia de alguna declaración pública, sin embargo, sus representantes dijeron que la divulgación del polémico informe, provocó "vergüenza y dolor por el sufrimiento" causado a las víctimas.